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Archive for the ‘Sociedad científica’ Category

Inteligencia y Libertad

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Introducción

Existen dos escuelas en el estudio de la conciencia que polarizan gran parte del debate sobre su naturaleza en círculos científicos y filosóficos. Una de las posturas defiende que la mente humana es teóricamente reproducible por medios artificiales, comparando al cerebro con el hardware de un ordenador y a la mente con el software. La otra postura defiende que cualquier intento de reproducir la mente humana produciría solo una copia totalmente inconsciente de sus pensamientos.

Lo que postularé en este artículo es que dotando de libre albedrío a un posible androide este sería capaz de tomar decisiones considerando la información que contuviera y almacenara y que, el hecho de decidir en base a esta, le conferiría un significado. El contenido semántico de la información supondría que el androide es consciente de lo que piensa y, por tanto sería, al menos y en cuanto a su mente, igual a nosotros.

Cuando en la primavera de 1997 la computadora de IBM Deep Blue ganó una segunda partida de ajedrez al campeón mundial Gary Kasparov, pareció quedar en evidencia la superioridad de la inteligencia humana frente a la de la máquina creada por el hombre.

Lo que sí quedó claro era que una computadora podía realizar complicados cálculos matemáticos, como los que hacemos al jugar al ajedrez, mucho mejor y más rápido que cualquier ser humano.

Intuitivamente, sin embargo, algo nos dice que ni Deep Blue ni cualquier otra supercomputadora, robot o androide que llegue a crearse será nunca realmente inteligente. Lo que nos lleva a creer en nuestra superioridad innata es, por una parte que nosotros somos los que inventamos las máquinas y, por otra que, incluso la mejor computadora carece de creatividad, por lo que no pueden crear otras máquinas ni mucho menos a nosotros.

Sin embargo uno puede aducir que si las computadoras no son capaces de ser creativas o tan inteligentes como nosotros es simplemente porque su evolución solo está en sus comienzos y con tiempo podrían llegar a superarnos.

Se presentan entonces dos posturas frente al problema de la inteligencia artificial en las cuales la distinción entre natural y artificial parece ser la clave que decide si la inteligencia es real (Inteligencia Artificial Fuerte) o simulada (Inteligencia Artificial Débil).

Como paradigmáticas de ambas consideraré la máquina universal de Alan Turing y la caja china de John Searle.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La máquina universal de Turing sería una computadora perfecta, capaz de realizar cualquier cálculo matemático lógicamente posible en un tiempo infinitamente pequeño. Según Turing, si aceptamos que la mente humana tiene su origen en el cerebro y es producida por procesos lógicos y cálculos matemáticos, como un software instalado en la materia gris, la computadora perfecta sería capaz de imitar a la perfección el comportamiento de una persona y, según Turing, si no somos capaces de distinguir la mente humana de la simulación de una computadora, es porque no hay diferencia. Como consecuencia la máquina universal podría ser tan inteligente, por lo menos, como un ser humano.

Turing imaginó una serie de tests para verificar la falta de diferencias entre un humano y su homólogo androide. Una de ellas, el test del colega de siempre, sería sustituir a un colega nuestro de toda la vida por un androide programado para comportarse de la misma manera que nuestro colega. Otro test, variante del primero, es construir un androide de características humanas que se convierta en nuestro colega y pase un tiempo indeterminado, días, meses años, con nosotros. En el primer test el resultado es positivo si no podemos diferenciar al androide de nuestro colega, en el segundo si no nos damos cuenta de que no es humano.

En el caso de que los tests fueran positivos deberíamos considerar que si estamos dispuestos a atribuir una mente a una persona por la información que obtenemos al observarla, si la información que obtenemos al observar a un androide nos indica que tiene una mente no tenemos ninguna razón para pensar lo contrario.

Por otro lado, Searle nos propone imaginar que una persona con conocimientos nulos de chino es entrenada para reconocer ciertas secuencias de caracteres en esa lengua y, según las que recibiera, entregar otras. La persona trabajaría dentro de una caja con dos ranuras y esperaría a recibir tiras de papel con mensajes en chino para, según las secuencias de caracteres que reconociera entregar otras por la otra ranura. Así, un interlocutor chino, que no supiera nada sobre el funcionamiento de la caja, podría creer que la caja entiende algo de chino. Si a la persona de dentro se le entrenara para reconocer una gran cantidad de secuencias de caracteres el interlocutor podría llegar a mantener una comunicación aparentemente inteligente.

La diferencia de la caja china con la máquina universal de Turing radica en que, como Searle explica, los mensajes introducidos y recibidos por el interlocutor tienen una estructura sintáctica y un contenido semántico, para el hombre de dentro no significa nada, es decir, solo tienen contenido sintáctico. Según Searle el androide imaginado por Turing sería solo una súper complicada caja china, capaz de procesar datos y producir respuestas coherentes pero sin saber lo que hace. Searle afirma que la inteligencia artificial sería solo una imitación de la verdadera inteligencia.

Los seguidores de la hipótesis de Turing afirman, a su vez, que el contenido semántico de los procesos o cálculos que producen el comportamiento humanoide no tienen importancia alguna, solo en resultado, para ellos la inteligencia artificial puede, no solo imitar sino a ser igual a la natural.

La solución que propongo a este dilema está basada en la importancia de la libertad como:

A. Capacidad de elegir entre varias opciones según un criterio propio

B. Iniciativa propia para realizar elecciones basada en la necesidad de supervivencia o de conseguir un objetivo (lo que para nosotros es el sexo o la comida para un ser artificial puede serlo realizar una tarea encomendada o recargar las baterías)

Los seres vivos más simples, como bacterias o protozoos tienen codificado en su ADN las posibles respuestas ante diferentes contingencias ambientales con las que se pueden encontrar. A sus reacciones no se las puede aducir iniciativa propia, son simples respuestas automáticas.

Con la aparición de sistemas nerviosos, los animales que los poseen, empiezan a aprender de su entorno y a elegir, según su experiencia, la mejor manera de reaccionar a una contingencia dada. En este punto, podemos decir que el animal, como individuo de su especie, tiene un cierto grado de libertad.

A medida que el nivel de inteligencia aumenta en la escala evolutiva, aumenta también la capacidad de aprendizaje y de elección entre diferentes posibilidades de reacción a una contingencia, llegando a la previsión de contingencias e hipótesis sobre sus posibles soluciones, es decir a planear el futuro y prever las posibles elecciones que surgirán con diferentes escenarios de mayor o menor probabilidad. De esta forma con el nivel de inteligencia aumenta el grado de libertad.

Al hablar de inteligencia artificial, lo que cabe preguntarse es, si un androide, hecho para reaccionar ante bits de información introducidos en él, por voluntad ajena, podría pensar e incluso si, en el caso de comportarse como si lo hiciera, sería consciente de sus pensamientos.

Aunque este androide, en lo que se refiere al significado de la información que recibe, procesa y emite sería un sistema abierto. El androide solo actuaría obedeciendo unas órdenes dadas o programadas por un experto humano, de una forma automática, produciendo un comportamiento o información que solo tendría contenido semántico para un observador humano.

Pero, y si se hiciera un androide que fuera, semánticamente, no un sistema abierto, sino parcialmente cerrado, es decir que no se limite a cumplir órdenes de fuera, sino que cree sus propias órdenes a partir de la experiencia real o de la de simulaciones hechas con datos de experiencias nuevas de manera que aprenda a reaccionar ante situaciones que no estaban previstas en su programa original sin esperar instrucciones de fuera.

De hecho es algo que se está haciendo hoy en día. Una forma en que se hace es programando la capacidad de aprender, como lo hacía Deep-Blue de los maestros de ajedrez, hasta resultar invencible por estos. Otra es darles la capacidad de reaccionar por si solos, como lo hacían robots como el Pathfinder o Red Rover enviados a Marte. Si hiciéramos un robot que combinara estas dos capacidades, algo ya posible, y además lo programáramos para modificar sus respuestas ante diferentes contingencias a medida que aprende, lo que tendríamos sería muy diferente a una caja china.

Para este modelo de robot la información recibida sería almacenada después de un análisis que establecería su área de actividad y grado de utilidad, le daría una prioridad en la memoria según la cual la información menos útil permanecería menos tiempo en el cerebro y la más útil se asociaría con un número mayor de distintas posibles contingencias en las que se podría usar. Esta información, tendría entonces un significado para el androide, en tanto en cuanto que, no su estructura sintáctica, sino el contenido semántico de esta, sería lo que analizaría para establecer su importancia y relaciones con la información previamente almacenada.

Si el mencionado androide contuviera como cerebro una máquina universal de Turing, podría ser perfectamente indistinguible de un humano y, a efectos de su mente, igual o superior a nosotros.

Uno de los factores que limitaría la inteligencia del robot, su capacidad de ser creativo y de ser consciente sería la libertad que le otorgáramos. Aquella información que no fuera libre de recibir, procesar y/o producir sería información sin contenido semántico, por lo tanto no sería consciente de ella.

Podemos comparar esto último con nosotros los humanos. Hay una gran cantidad de procesos neurológicos, sin mencionar los fisiológicos sobre los cuales no existe posibilidad alguna de control voluntario, todos ellos se producen de manera automática e inconsciente, como los reflejos, el procesado de la información recibida por los sentidos, la digestión, el sueño, etc. Algunos, como la respiración pueden ser controlados si uno se concentra en ellos. Hay incluso áreas de nuestra vida psicológica que permanecen ocultas a nosotros la mayor parte del tiempo, áreas que conforman el inconsciente y que, como la respiración, solo pueden ser controlados después de un costoso proceso de introspección, proceso que puede requerir la ayuda de un psicólogo. Sin embargo, de los aspectos más profundamente automáticos como son los primeros de los que he hablado, ni aún, siendo conscientes de ellos a través del estudio, es posible controlarlos.

Por último recordar que si hay algo a lo que los gobiernos autoritarios han tenido siempre pánico es a los estudiantes universitarios que, por su educación y juventud, siempre necesitan disfrutar de los niveles más altos de libertad, y a los intelectuales que tienen la costumbre “subversiva” de elevar el nivel de conciencia de los que les escuchan. También en la época esclavista en los Estados Unidos, se castigaba severamente a quien enseñara a leer y escribir a los negros, porque si hay algo que mantiene a una población en la pasividad y conformismo, es la ignorancia.

Fotografía: Indibang

Bibliografía

Harnad, S. ( 1989) Minds, Machines and Searle. Journal of Theoretical and Experimental Artificial Intelligence 1: 5-25.

Searle, John. 1980a. “Minds, Brains, and Programs.” Behavioral and Brain Sciences 3, 417-424.

Searle, John. 1990. “Is the Brain’s Mind a Computer Program?” Scientific American 262: 26-31

Turing, A.M.(1950) ‘Computing Machinery and Intelligence’, Mind, vol.LIX, No. 236. pp.433-460

 

En realidad publiqué esto hace años, pero fue escrito deprisa y corriendo, y siempre me quedé con ganas de corregirlo y volverlo a publicar.

Artículo original publicado en Sincronía y A Parte Rei

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mayo 24, 2012 at 9:34 pm

El aspecto de un científico fuera del laboratorio + un estudio sorprendente

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Un proyecto bastante curioso que ha aparecido, hace poco , es el de un blog en el que cualquier científico que lo desee puede poner una foto suya en la que aparezca haciendo lo que más le gusta durante su tiempo libre.

Como dice el blog. Si se escribe la palabra científico en google, las fotos y dibujos que aparecen son de personas con batas blancas, rodeadas de aparatos extraños y tubos de ensayo y, a menudo, representadas como personas mentalmente insanas.

El blog es estilo tumblr, o como se escriba eso y bajo cada foto se puede leer una descripción del área de incestigación de cada uno. Después de un par de páginas queda bastante claro que la comunidad científica es tan variada en aspecto, gustos y estilos de vida como la población misma de la que procede.

This Is What A Scientist Looks Like

El mismo grupo ha colgado también un video en vimeo en el que se recogen experiencias de científicos que han llegado a la ciencia por caminos nada ortodoxos. Si alguien quiere añadir su experiencia sólo tiene que entrar en la página de tweeter que incluyen.

I Am Science

Un estudio sorprendente.

Desintegración física del papel de váter en el sistema de desague. Análisis experimental y Modelo matemático.

para hacer el experimento se reunió papel de váter de diferentes marcas y de todo el mundo (esfuerzo que calificaría de titánico). Del estudio se dedujo que el papel se podía dividir en dos categorías calidad media y premium (no tengo muy claro por qué no hablan de una categoría de calidad baja, estoy seguro de que en los WC públicos la he visto alguna vez)
Parece ser que en otro estudio se dedciaron a los tampones y el papel de váter puede ocasionar peores atascos en las cañerías. En fin, que si os resulta interesante podéis hacer clic en el enlace.
Physical Disintegration of Toilet Papers in Wastewater Systems: Experimental Analysis and Mathematical Modeling

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marzo 1, 2012 at 10:52 pm

Hasta qué punto puede ser peligrosa la ciencia. La controversia del virus manipulado de la gripe aviar

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La revista Nature ha publicado este mes un artículo que pretende arrojar luz sobre la controversia que provocaron dos trabajos, publicados una en esa revista y otro en Science, en los que, de la manera más inocente, se explicaba algo tan tenebroso cómo la manera en que manipulando el virus H5N1 (gripe aviar) se consiguió que fuera transmisible entre mamíferos (en concreto hurones), cuyos contenidos son tan inquietantes que el gobierno de los EE.UU  preocupado por la biodefensa de su país intervino y pidió a los editores que ocultaran cierta información de la que contenían . Esto ha hecho que se escriban ríos de tinta sobre la controversia de qué tipo de ciencia debe ser censurado y, cómo censurar la información en  documentos que supongan una potencial amenaza de bioterrorismo.

Los dos trabajos en el ojo del huracán fueron llevados a cabo por los grupos de Ron Fouchier del Centro Médico Erasmus en Rotterdam, Países Bajos, y el de Yoshihiro Kawaoka de la Universidad de Wisconsin, Madison, y la Universidad de Tokio Instituto de Ciencias Médicas. Poco se ha revelado acerca de los experimentos Kawaoka presentados a Nature, pero el trabajo de Fouchier es ya un secreto a voces. Fouchier ha presentado sus investigaciones en reuniones científicas y los métodos relativamente simples utilizados por su equipo son bien conocidos por los virólogos.

En la actualidad, el virus H5N1 es un fenómeno estacional en al menos 63 países. Rara vez se transmite de huéspedes animales a personas pero, cuando lo hace, resulta ser extremadamente virulenta, con tasas de mortalidad general de alrededor del 60%. Lo cual es especialmente preocupante si se considera que la población mundial no tiene inmunidad preexistente al virus H5N1, no hay reservas de medicamentos antivirales y no hay certeza de una vacuna fiable en los pocos meses que tomaría una pandemia en expandirse.

En las próximas semanas, aparecerán las versiones censuradas de los documentos sobre el  H5N1 en las dos revistas. Los detalles de la secuencia del virus o la ubicación de las alteraciones genéticas serán eliminados de los artículos. Parte o la totalidad de los protocolos experimentales serán también omitidas. Se ha sugerido que científicos acreditados tengan un acceso restringido a las versiones completas de los artículos.

La revista Nature pone varias preguntas sobre la mesa.

La primera es, ¿qué sentido tiene publicar artículos científicos en los que no se habla ni de métodos ni de resultados?
La segunda se refiere a la seguridad informática. La mayoría de científicos usan sistemas de seguridad que a cualquier hacker le parecerían de risa. Si un terrorista sabe que un científico tiene en su poder información valiosa para él, no le costará nada conseguirla, entonces, ¿de qué sirve mantener esa información en secreto?

Y la última es, ¿no sería mejor pensarse antes a qué tipo de investigaciones se destinan el dinero público?

Nature pide, por último, que el debate se lleve con racionalidad para evitar consecuencias como  la prohibición del presidente George W. Bush de estudiar las células madre embrionarias y la moratoria de la Unión Europea sobre los cultivos genéticamente modificados.

Fuente: Nature

Why genies don’t go back into bottles

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febrero 22, 2012 at 11:00 pm

El índice Eco2 sobre la salud ecológica mundial (país por país)

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La universidad de Columbia (Canadá) ha elaborado un índice de salud económica-ecológica en el que se ven reflejados 150 países/estados de todo el mundo.

Quizás no sea de extrañar que Canadá ocupe una de las primeras posiciones como tampoco que su país vecino, los EEUU, ocupen una de las últimas. Pero para quién pueda sospechar de cierta tendenciosidad el informe va a resultarle muy sorprendente. Las primeras posiciones las ocupan países cuya economía tiene poco impacto a escala global y hay una extraña falta de correlación entre la riqueza económica del país y su posición en la escala, aunque parece haber una tendencia a que a mayor riqueza peor sean las condiciones ecológicas.

En general la zona del mundo que mejores puntuaciones obtiene es Sudamérica, donde destacan Bolivia, Paraguay, Argentina y Brasil

Como ejemplo daré algunas de las posiciones del índice:

1 Timor-Leste
2 Gabon
3 Bolivia
4 Angola
5 Central African Republic

103 United States of America
104 Poland
105 Syrian Arab Republic
106 China

126 Spain
127 Greece
128 Portugal
129 United Kingdom

147 Korea, Republic of
148 Israel
149 Kuwait
150 Singapore

Fuente: The Eco-squared index of nations

Eco2 índice

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febrero 21, 2012 at 8:33 am

Henrietta Lacks. Una mujer que muriendo alcanzó la inmortalidad y salvó a millones.

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Un día 1950, Henrietta Lacks una mujer afroamericana acude al médico porque ha descubierto un extraño bulto en el interior de su vagina. El doctor ordena que se le realice una biopsia y a primera vista queda claro que se trata de cáncer.  Hasta ahí la historia, si bien triste, no tiene nada de extraordinario. Lo sorprendente se revela cuando la muestra es enviada a analizar.

Las células de Henrietta llegan al hospital Hopkins donde un grupo de científicos trabaja desde hace 20 años para cultivar  células humanas que sobrevivan algo más de uno o dos días. La única esperanza es que las células de algún cáncer, en su frenesí reproductor, sean capaces, al menos de producir la suficiente cantidad antes de morir como para poder hacer algún experimento con ellas. Esa misma búsqueda se lleva a cabo en laboratorios de medio mundo, sin resultado. Hasta ese día.

La asistenta de laboratorio que puso las células en el caldo de cultivo no tenía, al hacerlo ninguna esperanza de que fueran a sobrevivir más de unas horas así que su sorpresa fue mayúscula cuando al día siguiente al sacarlas del “horno” donde se mantenían a 37 grados no sólo estaban vivas sino que seguían reproduciéndose como si estuviesen en el cuerpo de su desafortunada creadora.

Las células de aquel tumor sobrevivieron no un día, ni dos, sino tres, y cuatro y cinco… Su capacidad de reproducción era increíble, su masa se doblaba cada 24 horas. En un día se tenía el doble, luego el cuádruple, y dieciséis veces más y treinta y dos, etc. En los cultivos de células no se observaban nunca signos ni de agotamiento ni envejecimiento.

Pronto comenzó a correrse la voz de que, por fin se había encontrado la línea celular que permitiría averiguar cosas como el límite máximo de un medicamento que se podía dar a una persona, o si tenía efectos negativos en el metabolismo sin tener que probarlo con voluntarios o pacientes.

Las células tumorales Hela, como se les llamó por He de Henrietta y La de Lacks además parecían adorar a los virus con los que se las infectaban, produciendo cantidades enormes de ellos lo que llevó a que se creara la primera fábrica de vacunas para la poliomielitis y la fiebre amarilla que, desde entonces, se convirtieron en un problema del pasado.

Mientras tanto Henrietta moría devorada por el cáncer más agresivo y resistente que jamás se ha conocido.

En cierta manera es como un Jesucristo moderno. Y muchos la han comparado con el personaje de la Biblia. Hay quién ha dicho que ella no eligió su enfermedad ni sufrió por todos nosotros pero, de verdad, a Jesucristo tampoco es que le dieran muchas opciones, y si alguien piensa que tuvo la oportunidad de huir cuando la revalación en el huerto que se plantee si con un padre como el que se supone que tenía, esa opción era realista.

No sabremos nunca si, de saber lo que su enfermedad iba a dar al mundo y tener la opción de sufrirla o no, qué hubiese hecho. Personalmente, después de conocer lo que de ella dice la escritora Rebecca Skloot en su libro “La vida inmortal de Henrietta Lacks”, me inclino a pensar que se habría sacrificado.

Lo que no admite duda es de que una parte de Henrietta se rebeló contra ella, y usó la fortaleza de por la que era bien conocida como mujer de 31 años y madre de cinco hijos para crecer dentro y fuera de ella. Y hasta hoy, esas células  han salvado a decenas quizás cientos de millones de personas.

Las células Hela además viajaron al espacio mucho antes de que lo hiciera ningún animal o ser humano. Se las envió allí para saber si los rayos cósmicos las destruirían y, por tanto, hacían imposible un viaje espacial.

Desde entonces, nunca células humanas provenientes de persona sana o enferma alguna han sido capaces de sobrevivir en un laboratorio de forma indefinida y sólo esa línea celular es capaz de proveer a los laboratorios de todo el mundo de una herramienta ya indispensable para experimentar con fármacos antes de usarlos con personas.

La cantidad de células Hela que existen hoy en día en laboratorios de todo el mundo es tal que se podría crear con ellas no una sino varias Henriettas como la original.

HeLa Cells

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diciembre 12, 2011 at 9:56 pm

Publicado en Sociedad científica

Las 18 características de un mentiroso de éxito.

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Desde que Nicolás Maquiavelo escribió su inmortal manual de gobierno “El príncipe” ha sido denostado por todas las generaciones posteriores. Puede parecer una contradicción que, a pesar de que, incluso en el mundo anglosajón se llegó a llamar al diablo “old Nick”, en su honor, se le siga leyendo. Si algo enseña esa paradoja es que mentir es una habilidad social indispensable. Aquellos que no hemos conseguido dominarla, la mayoría por suerte, mostramos nuestro desprecio hacia los embaucadores, pero, en realidad, les envidiamos y nos sentimos fascinados por su pericia.

El psicólogo Aldert Vrij, que ha enfocado su carrera en el desarrollo de herramientas que permitan a la policía detectar eficazmente las mentiras de los criminales ha descrito las 18 características básicas que hacen que un mentiroso no sólo consiga engañarnos sino que deseemos creer sus embustes.
(1) Manipulativo. El maquiavélico no siente remordimientos, es dominante pero se muestra relajado, talentoso y seguro.
(2) Es un buen actor.
(3) Expresividad. Las personas animadas crean buenas primeras impresiones, son seductores y sus gesticulaciones alejan la atención de las mentiras
(4) Atractivo físico. Puede que sea injusto pero cuanto más atractivo es uno más credibilidad le dan los otros.
(5) Espontaneidad. Son capaces de cambiar sus argumentos de una manera fulgurante que resulta convincente.
(6) Experiencia. Los años mintiendo hacen que se sepa lidiar con emociones como el miedo y la culpabilidad, que se notan fácilmente en los inexpertos
(7) Confianza. Cree en ti mismo y tienes media batalla ganada
(8) Camuflaje emocional. Un embaucador simula emociones que siente, mostrando lo contrario
(9) Elocuencia. La labia confunde a los oyentes, dar largas y rebuscadas respuestas también sirve para conseguir tiempo
(10) Buena preparación. Es difícil detectar una mentira bien elaborada de antemano.
(11) Respuestas imposibles de verificar. Esconder información con excusas como, no lo recuerdo, de verdad es preferible a una mala mentira.
(12) Ser ahorrador con la información. Cuanto menos se diga a la hora de responder más difícil será comprobar los detalles.
(13) Originalidad. Dar respuestas que se salen de lo normal pilla desprevenido a cualquiera.
(14) Rapidez de pensamiento. Un mal mentiroso necesita tiempo para crear una explicación alternativa y esa vacilación le pierde.
(15)Inteligencia. La carga mental que supone mentir se puede manejar mejor cuando se es una persona inteligente.
(16) Buena memoria. Un interrogador siempre pide a su interrogado que repita la historia hasta que la memoria le juegue una mala pasada y entonces deshilachar todo el lio de mentiras
(17) Medias mentiras. Son más convincentes y requieren mucho menos esfuerzo metal que crear una historia completa.
(18) Comprender el lenguaje corporal. La habilidad de detectar la sospecha en el oyente permite al mentiroso hacer los ajustes necesarios a su historia, a tiempo.

Fuente: Scientific American

18 Attributes of Highly Effective Liars

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noviembre 10, 2011 at 9:21 pm

Publicado en Sociedad científica

Facebook podría ser como aerobic para el cerebro

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Un estudio presentado en la revista PNAS  (Proceedings of the Royal Society B) demostraba que algunas áreas del cerebro se desarrollan más de lo habitual en las personas que tienen más contactos añadidos en Facebook.  La red social ha mostrado su gran satisfacción ante la posibilidad de constituir una especie de aerobic cerebral.

Lo que el estudio no resuelve, es la duda de si el sobredesarrollo de esas áreas es el que causa su comportamiento en las redes sociales o al revés.

La solución ideal sería encerrar en dos habitaciones a dos grupos de adolescentes, durante un año, un grupo con acceso a internet y el otro con consolas de videojuegos y televisión pero sin internet, y ver cuál ha sido el efecto  en sus anatomías cerebrales.

Online social network size is reflected in human brain structure

Written by Cibervórtice

noviembre 8, 2011 at 10:23 pm

Publicado en Sociedad científica