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La naturaleza del espíritu de aventura

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Un estudio sobre abejas, publicado en la revista Science, se ha centrado en un descubrimiento, bastante sorprendente, que se hizo estudiando las colmenas y que podría explicar mucho sobre lo que es el espíritu de aventura. Ese mismo que ha llevado a los humanos a explorar el espacio, escalar las montañas más altas o surcar mares desconocidos sólo para abrir nuevas rutas comerciales.

Pues bien, el estudio se centra en un tipo de abejas que llamaron “exploradoras”. Estas se aventuran donde ninguna otra abeja ha llegado para buscar nuevas fuentes de alimentos. Este estudio ha examinado los cerebros de las exploradoras  y, los que lo han llevado a cabo han descubierto que la búsqueda de novedad en los seres humanos y las abejas parece estar basado en genes muy parecidos.

En las sociedades de abejas “La mayoría de los cazadores-recolectores esperan que se les diga qué hacer, pero no los exploradores”, dice Gene Robinson, un entomólogo y el genetista de la Universidad de Illinois, Urbana-Champaign. “Las exploradoras salen  a buscar comida por su propia cuenta.” Cuando una exploradora encuentra comida  vuela de regreso a la colonia, informa a sus compatriotas mediante la famosa danza de las abejas y vuela de nuevo, haciendo caso omiso de su propio descubrimiento para buscar por otra parte. Robinson y el estudiante graduado Zhengzheng Liang sospechaban  que sería posible hacer comparaciones entre este comportamiento y la búsqueda de la novedad-en los seres humanos y otros vertebrados, que ha sido bien estudiados.

Lian  midió el patrón de actividad de los genes en los cerebros de las exploradoras  y las otras abejas. Alrededor del 16% de los mostraban  una diferencia significativa en la actividad entre los dos grupos de abejas. Eso incluía a varios genes relacionados con la búsqueda de novedad en los vertebrados, como los receptores de los neurotransmisores dopamina y el glutamato.

Por último, Liang y sus colegas dieron a las no exploradoras  agua con azúcar mezclada con glutamato. Las abejas que comían el neuroquímico tenían más probabilidades de salir volando en busca de alimento, cuando una colmena se trasladaba a una nueva ubicación.  La adición de un inhibidor de glutamato a su vez impedía  el efecto.

Aunque algunos de esos genes, involucrados en la búsqueda de la novedad son los mismos en las personas y las abejas, y aunque los seres humanos y las abejas no son parientes cercanos conocer el funcionamiento molecular del cerebro de las abejas podría tener sorprendentes implicaciones en el conocimiento que tenemos del humano.

Fuente: revista Science

Molecular Determinants of Scouting Behavior in Honey Bees

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Written by Cibervórtice

marzo 13, 2012 a 10:36 pm

Una respuesta

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  1. No tiene mucho que ver con el espíritu de aventura pero si dice bastante sobre cómo especies tan distintas y distantes como la humana y unos insectos cojoneros llamados moscas pueden reaccionar de manera tan parecida ante una circunstancia de la vida tan habitual.

    Las moscas se dan al alcohol cuando no pueden aparearse
    http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/03/15/actualidad/1331838933_489145.html

    Cibervórtice

    marzo 16, 2012 at 7:10 am


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