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El secreto de la seducción según los bonobos (seguro que a alguno le resulta muy familiar)

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Los bonobos y los chimpancés son muy parecidos, para alguien ajeno a su estudio, les resultaría indistinguibles. Los bonobos son más pequeños aunque la diferencia básicas entre ellos estriban en su comportamiento. Esto es importante para nosotros porque son los primates con los que más tenemos en común. Procedemos de una especie de simios de la que surgieron los chimpancés, los bonobos y el Australopitecus del que desciende nuestra especie.

La evolución hacia el ser humano suponía, en pricnipio, retrasar la llegada de la edad adulta y pasar más tiempo aprendiendo. La foto del bebé chimpancé parece la de un niño de cuatro o cinco años.

 

 

 

 

 

 

Antes de entrar en detalles sobre los bonobos comentaré algo que tendrá mucho que ver con lo que voy a decir. Konrad Lorenz, el gran estudioso del comportamiento animal escribió en su libro “Cuando el hombre encontró al perro” que todas las razas de perros procedían de una mezcla de chacal, un animal juguetón que vive en grupo pero sin jerarquías, y lobo, más independiente, pero muy leal y sumiso, únicamente, a su amo. Según Konrad es posible intuir de qué tiene más un perro, si de chacal o de lobo, por su carácter.

Volviendo a los bonobos y los chimpancés, los dos grupos con los que los humanos estamos emparentados, cabría suponer que tenemos características similares a ellos, pero estos dos grupos son muy, muy diferentes.
Los chimpancés son animales jerárquicos, donde los machos escalan niveles subyugando y derrocando a otros machos y hembras. Los chimpancés machos tienen una cantidad brutal de testosterona en sangre. Las hembras ceden al macho que domina o al que con más insistencia le hace la vida imposible o, incluso la golpea.

Entre los chimpancés el sexo siempre es una muestra de poder. Incluso los machos sodomizan a otros de su sexo pero el “martillo” siempre es el que domina socialmente y el “yunque” no necesariamente desea esa relación.
Los bonobos por otro lado tienen una sociedad abierta y jovial en la que todos practican el sexo con todos de todas las formas posibles y en combianciones que escandalizarían a un director de cine porno. Los machos dominantes, aunque tienen que luchar con otros machos para escalar niveles, y han de cuidar mucho sus espaldas cuando llegan a dominar el grupo entero, tienen unos niveles de testosterona bastante bajos.
Pero quizás sea más sorprendente el hecho de que un macho bonobo, no puede contar sólo con su fuerza y la violencia para imponerse a otros machos. Ha de ser además apoyado por las hembras, y para hacerlo, los bonobos se muestran muy afectuosos con las ellas con quienes mantienen, muchas veces, sinceros lazos de amistad.

 

 

 

 

 

 

El bonobo dominante lo es porque usa su violencia de una forma calculada, y no porque la testosterona le vuelve loco, sólo la usa contra los machos y sólo para subir y mantenerse en el poder y, al mismo tiempo se comporta con las hembras como  “un caballero”.
Y, aquí es dónde lo que decía Konrad L. sobre los perros me hace pensar en si no pasará algo parecido con los humanos . Desde que conozco esta historia no he dejado de pensar que hay unas personas que tienen más  en común con los chimpancés y otras más con los bonobos.

Bonobos‘ Unusual Success Story: Dominant Males Invest In Friendly Relationships With Females

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Written by Cibervórtice

enero 25, 2012 a 11:24 pm

Publicado en Comportamiento

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