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Henrietta Lacks. Una mujer que muriendo alcanzó la inmortalidad y salvó a millones.

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Un día 1950, Henrietta Lacks una mujer afroamericana acude al médico porque ha descubierto un extraño bulto en el interior de su vagina. El doctor ordena que se le realice una biopsia y a primera vista queda claro que se trata de cáncer.  Hasta ahí la historia, si bien triste, no tiene nada de extraordinario. Lo sorprendente se revela cuando la muestra es enviada a analizar.

Las células de Henrietta llegan al hospital Hopkins donde un grupo de científicos trabaja desde hace 20 años para cultivar  células humanas que sobrevivan algo más de uno o dos días. La única esperanza es que las células de algún cáncer, en su frenesí reproductor, sean capaces, al menos de producir la suficiente cantidad antes de morir como para poder hacer algún experimento con ellas. Esa misma búsqueda se lleva a cabo en laboratorios de medio mundo, sin resultado. Hasta ese día.

La asistenta de laboratorio que puso las células en el caldo de cultivo no tenía, al hacerlo ninguna esperanza de que fueran a sobrevivir más de unas horas así que su sorpresa fue mayúscula cuando al día siguiente al sacarlas del “horno” donde se mantenían a 37 grados no sólo estaban vivas sino que seguían reproduciéndose como si estuviesen en el cuerpo de su desafortunada creadora.

Las células de aquel tumor sobrevivieron no un día, ni dos, sino tres, y cuatro y cinco… Su capacidad de reproducción era increíble, su masa se doblaba cada 24 horas. En un día se tenía el doble, luego el cuádruple, y dieciséis veces más y treinta y dos, etc. En los cultivos de células no se observaban nunca signos ni de agotamiento ni envejecimiento.

Pronto comenzó a correrse la voz de que, por fin se había encontrado la línea celular que permitiría averiguar cosas como el límite máximo de un medicamento que se podía dar a una persona, o si tenía efectos negativos en el metabolismo sin tener que probarlo con voluntarios o pacientes.

Las células tumorales Hela, como se les llamó por He de Henrietta y La de Lacks además parecían adorar a los virus con los que se las infectaban, produciendo cantidades enormes de ellos lo que llevó a que se creara la primera fábrica de vacunas para la poliomielitis y la fiebre amarilla que, desde entonces, se convirtieron en un problema del pasado.

Mientras tanto Henrietta moría devorada por el cáncer más agresivo y resistente que jamás se ha conocido.

En cierta manera es como un Jesucristo moderno. Y muchos la han comparado con el personaje de la Biblia. Hay quién ha dicho que ella no eligió su enfermedad ni sufrió por todos nosotros pero, de verdad, a Jesucristo tampoco es que le dieran muchas opciones, y si alguien piensa que tuvo la oportunidad de huir cuando la revalación en el huerto que se plantee si con un padre como el que se supone que tenía, esa opción era realista.

No sabremos nunca si, de saber lo que su enfermedad iba a dar al mundo y tener la opción de sufrirla o no, qué hubiese hecho. Personalmente, después de conocer lo que de ella dice la escritora Rebecca Skloot en su libro “La vida inmortal de Henrietta Lacks”, me inclino a pensar que se habría sacrificado.

Lo que no admite duda es de que una parte de Henrietta se rebeló contra ella, y usó la fortaleza de por la que era bien conocida como mujer de 31 años y madre de cinco hijos para crecer dentro y fuera de ella. Y hasta hoy, esas células  han salvado a decenas quizás cientos de millones de personas.

Las células Hela además viajaron al espacio mucho antes de que lo hiciera ningún animal o ser humano. Se las envió allí para saber si los rayos cósmicos las destruirían y, por tanto, hacían imposible un viaje espacial.

Desde entonces, nunca células humanas provenientes de persona sana o enferma alguna han sido capaces de sobrevivir en un laboratorio de forma indefinida y sólo esa línea celular es capaz de proveer a los laboratorios de todo el mundo de una herramienta ya indispensable para experimentar con fármacos antes de usarlos con personas.

La cantidad de células Hela que existen hoy en día en laboratorios de todo el mundo es tal que se podría crear con ellas no una sino varias Henriettas como la original.

HeLa Cells

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Written by Cibervórtice

diciembre 12, 2011 a 9:56 pm

Publicado en Sociedad científica

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