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La lógica del racismo es para descerebrados, explicación biolgógica.

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Una de las razones por las que el racismo es para descerebrados es porque no tiene ni un solo argumento que lo sostenga de verdad. Vamos que toda su ideología se puede derribar con menos esfuerzo que pegarle una patada a un trípode.

El mismo concepto de raza en la especie humana tiene una base más ideológica que biológica. A algunos les parecerá obvio decir que los asiáticos, los negros y los europeos somos razas diferentes pero basta echar sólo un poco la mirada hacia atrás para ver que esa división es arbitraria, sino que se lo preguntes a los más estúpidos de entre los estúpidos los neonazis españoles.

No hay nada más lamentable que alguien que, bajo el punto de vista de la ideología nacional socialista, pertenece a una raza inferior (la de los latinos, según la teoría de la superioridad aria es muy, muy inferior, y si no lo creéis mirad la película Conan el bárbaro, en la que un conocido ario machaca sin piedad a cuanto asiático o enano moreno y bigotudo se le pone por delante) abrace la ideología que le denuesta, pero eso no voy a discutirlo, porque es de psiquiátrico. Lo que voy es a explicar por qué no sólo es arbitrario hablar de razas sino que además es echar piedras en el propio tejado.

Para empezar, no existe un concepto de raza en biología. Por debajo del nivel de especie se habla de variabilidad genética y, si bien es cierto que hablamos de razas de perros, gatos o caballos, es una división que hacemos en cuanto a su apariencia externa y desde el punto de vista antropocéntrico, es decir, de lo que nos interesa a los humanos económicamente, estéticamente, etc. Desde el punto de vista de la biología, en tanto, en cuanto se pueden reproducir entre ellos, sus diferencias, de dejarlos vivir salvajemente, desaparecerían en un par de generaciones.

Por otro lado cuando hablamos de razas en animales hablamos de diferencias de tamaños, color, forma, que no tienen parangón en la especie humana.

Y para terminar está el hecho de que ni aún tomando en serio el concepto de raza se mantendrían en pie las razones para odiar o menospreciar a las otras razas.

Si nos imaginamos a nosotros junto a nuestra pareja o mejor amigo/a y consideramos que tipo de relación podían tener nuestros cuatro padres entre ellos o nuestros ocho abuelos, a menos que seamos del mismo pueblo, es probable que los abuelos de uno y los del otro no se conocieran de nada.

si vamos una generación atrás, es casi seguro que, la mayoría de nosotros tendrá dieciséis bisabuelos sin ninguna relación familiar, ¿o no?

Parece lógico pensar que no, hasta que se empieza a hacer números. Según eso si extendiéramos el árbol familiar de cada persona hacia el pasado, por cada uno de nosotros se deberían contar ocho bisabuelos, eso significaría que en el pasado había más población que ahora, unas ocho veces más, lo cual es absurdo, todos sabemos que había menos, entonces, ¿Qué pasa con todos esos bisabuelos que no se conocían?, pues que, lo más probable es que si se conocieran y que, algunos de ellos, tuvieran alguna relación de parentesco no tendría nada de raro. Siguiendo hacia atrás contamos con dieciséis tatarabuelos.

Ahora sí, cien años antes la población mundial no era ni la cuarta parte que la de ahora, entonces, la probabilidad de que alguna de esas personas fuera familia de otra es ya, muy alta, y cuanto más atrás vamos, más probabilidades tenemos de tener familiares, por ejemplo marroquís, alemanes, rusos. Si vamos aún más atrás seguro que encontramos indios y hasta el más blanquito de nosotros tendrá antepasados subsaharianos, pero  ¿hasta dónde podemos ir?, hasta los chimpancés, los orangutanes, los gorilas, y más atrás, los lémures, los tigres de diente de sable, los tiranosaurios. ..

Hay varias teorías que hablan de uno o varios orígenes de la vida, algunos dicen que la vida la trajeron meteoritos desde otros planetas y que el que hubiera surgido en diferentes lugares explicaría toda la diversidad biológica, pero la que más aceptación tiene es la teoría del antepasado único.

Y  a esta conclusión se ha llegado gracias a las nuevas técnicas de bioinformática, que cuentan con herramientas capaces de analizar billones de proteínas diferentes por su secuencia de aminoácidos, sus características y sus funciones, así como el ADN que las codifica.

Tras comparar las que se conocen de todos los seres vivos que se han analizado, se ha llegado a la conclusión de hay tantos parecidos, entre todos nosotros, que la única posibilidad razonable es que provengamos todos de un único ser que, en algún momento, comenzó usar los alimentos que podía extraer del entorno para vivir y que podía hacer copias, más o menos parecidas, de si mismo que, con el tiempo harían otras copias parecidas,  y otras, y otras… hasta llegar a formar una biosfera de la cual, nosotros mismos formábamos parte, hasta hace relativamente poco. Pero ahora la estamos destruyendo en pos de asfalto, cemento y plástico. Materiales con los que estamos mucho menos emparentados que con los árboles, los pájaros y las libélulas, y al lado de eso, la estupidez del racismo, las ideologías que sostienen sus tesis y las  teorías pseudo científicas en las que se basa, es insignificante y ridícula.

On universal common ancestry, sequence similarity, and phylogenetic structure: The sins of P-values and the virtues of Bayesian evidence

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Written by Cibervórtice

noviembre 29, 2011 a 10:32 pm

Publicado en Uncategorized

2 comentarios

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  1. Antonio

    noviembre 29, 2011 at 11:06 pm

    • Bueno, son 59 páginas, lo cual es mucho para leer sobre un tema que no me interesa demasiado por varias razones, la primera es porque J. Philippe Rushton es psicólogo y eso le habilita para hablar, como profesional, sobre la mente, en cuanto al cerebro, su opinión no vale ni de lejos lo que la de un psiquiatra, un neurobiólogo o un neurocirujano. En realidad, el mero hecho de que promulgue la existencia de razas ya le descalifica cono científico, como explico en el post, ese es un concepto inexistente para los zoólogos y, por lo que recuerdo de mis clases de antropología humana, tampoco existe para los biólogos-antropólogos.
      Por cierto, no se ha demostrado nunca una relación clara entre el tamaño del cerebro adulto y la inteligencia entre humanos, lo que si está claro es que esa diferencia existe entre diferentes especies animales pero hay una relación con el tamaño corporal muy grande (más grande, mayor cerebro) que no refleja la inteligencia.
      http://faculty.washington.edu/chudler/facts.html

      Cibervórtice

      noviembre 30, 2011 at 7:34 am


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